El Museo de la Catedral de Florencia reabre con una sorprendente “puesta en escena”

Exposiciones, Museos

La recreación a escala completa es parte de la nueva y ambiciosa museografía de las obras de arte que conserva. 

El Museo dell’Opera del Duomo en Florencia reabrió sus puertas el pasado 29 de octubre tras una renovación que ha durado dos años y medio, incluyendo importantes novedades como la recreación a escala completa de la fachada original del Duomo, la catedral florentina. El proyecto, que ha costado unos 50 millones de euros y que además ha incrementado el espacio expositivo previo desde los 2.000 a los 6.000 m2, ha permitido la exhibición de las más de 750 obras de arte de que dispone, como las Puertas del Paraíso originales de Lorenzo Ghiberti, la Pietà Bandini de Miguel Ángel o la Magdalena penitente de Donatello, entre otras. La institución recoge también obras de los grandes del Renacimiento italiano como Andrea Pisano, Antonio del Pollaiuolo o Verrocchio.

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Recreación a escala completa de la fachada original de Arnolfo di Cambio

Pero sin duda, el plato fuerte de este nuevo museo es el gran hall, cuyas dimensiones compiten con las de la propia Capilla Sixtina: 36 m de largo, 20 de alto y 15m de ancho. Por ello, nos encontramos ahora con el mayor espacio expositivo en Florencia y ante uno de los mayores museos de Italia”, en palabras de Timothy Verdon, el director del museo.

El proceso comenzó en 1998, cuando el Museo volvió a comprar un teatro que había vendido en 1778. Las dimensiones del teatro han permitido con el paso de los años el levantamiento de la obra que acapara todas las miradas desde su reapertura, la recreación a escala completa de la fachada original inacabada de Arnolfo di Cambio para la Catedral de Santa María del Fiore, destruida esta parte en el siglo XVI. El modelo, cuyo coste ha sido de 1.5 millones de euros, incluye docenas de esculturas originales y de copias. Para su diseño los investigadores prestaron especial atención a un dibujo de 1672 de Alessandro Nani, basado en otro de Bernardino Poccetti (desaparecido actualmente) del exterior de la catedral en el siglo XIV. A pesar de ello, Verdon afirma que si los florentinos de esa época vieran el nuevo modelo cuestionarían probablemente la disposición de algunas de las figuras. Sin embargo, los visitantes pueden verlas ahora en el lugar que más se aproxima a su posición original y desde el punto de vista para el que fueron creadas.

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Puertas originales de Ghiberti para el Baptisterio

Enfrente de esta nueva fachada se encuentran las recién restauradas Puertas del Baptisterio de Lorenzo Ghiberti. Se dice que el propio Miguel Ángel señaló que esta obra con temas del Antiguo Testamento eran realmente merecedoras de ser las Puertas del Paraíso. También será restaurada la puerta sur del Baptisterio, creada por Andrea Piesano entre 1330 – 36, ya que lo que actualmente se expone es una copia. Según su director “creo que esta sala dará lugar a una nueva generación sobre los estudios del Renacimiento. Incluso se puede realizar un curso completo sobre el arte renacentista sin abandonar este espacio”.

Como anécdota, apuntar que el museo ocupa el espacio donde se situó el estudio de Brunelleschi y donde Miguel Ángel esculpió su David. El gran hall con la reconstrucción de su fachada proclaman en voz alta la grandeza y riqueza florentinas. Aunque no todo en el nuevo Museo dell’Opera del Duomo son grandes y espectaculares espacios. Existen otras salas más recogidas en las que se exponen obras como la Magdalena de Donatello, debiéndose la creación de estos espacios a que existían voces que apuntaban que este tipo de piezas no debían ser exhibidas en un museo. Esta última obra nos guía visualmente a la Pietà de Miguel Ángel, la penúltima obra del artista que él mismo quiso destruir y que presidiría su tumba.

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Miguel Ángel. Pietà Bandini

Cambiando de sala el visitante encontrará las famosas cantorías de Luca della Robbia y de Donatello, suspendidas en alto en distintas paredes. Mientras que el primero representaba figuras ordenadas, Donatello se dedicó a plasmar un cortejo de composición similar al de las bacanales. “Es como si se tratase de una fiesta de niños de tres años en la que todos hubieran bebido demasiada Coca-Cola y comido demasiado chocolate, y se hubieran vuelto furiosos”, señala cómicamente Verdon.

Como presidente del comité nacional de la Opera, fundada en 1296 para supervisar la construcción de la Catedral de Santa María y que ha continuado trabajando desde entonces, Verdon ha presionado en gran medida para conseguir un museo mucho más profesional. Antes del acuerdo del año 2011, la Opera di Santa Maria del Fiore había organizado tan solo dos exposiciones en 20 años. “Siempre dije, como Catón al final de cada uno de sus discursos en el Senado, que Cartago debía ser destruida”, señala su director en alusión al pasado obselto de la institución. “El nuevo museo debe tener un personal apropiado”.

Los contenidos para la redacción de esta entrada han sido extraídos de The Art Newspaper. Fotografías: Artribune y Controradio

 

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